No te quiero desde el primer
día que te vi, ni desde el primer momento en
que
hablamos pero te adoro desde el segundo en el que me di cuenta que no
estaba más a
gusto con nadie. Me das todo lo que necesito para ser feliz, las
mejores
caricias y sonrisas que veo en la vida
son las que vienen de ti. Todo
esfuerzo
tiene su recompensa y las lágrimas que hemos vertido desde el
principio con
esto, con lo nuestro, han sido de las más dolorosas que
viviremos,
pero ahora te prometo que: por cada una de las lágrimas tendrás
diez más de
alegría.
A veces no
soy todo lo que te mereces, pero soy la
persona que más amor
tiene para
darte. No te pido que te conformes, te pido que me ames y me
Enseñes a
demostrarte todo lo que hay dentro de mí.
