viernes, 12 de diciembre de 2008

Amor, no siempre tan claro como se ve para el exterior




Había una vez en un reino muy muy lejano, un campesino
gordo y feo que se enamoró de una bella princesa rubia (como no). Un día la
princesa vaya usted a saber por qué besó al campesino y éste se convirtió en un
hemoso príncipe. ¡O al menos así lo veía ella; o al menos así se sentía
él!

Jorge Bucay.

2 comentarios:

  1. Estas cosas pasan a veces te encuentras con prncesas que son ranas... pero a veces te encuentras con ranas que son princesas. Nos empeñamos en liarlo todo

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  2. yo lo interpreto de otra manera. A veces nos encontramos con alguien que no dispone de un físico de principe pero para nosotros en la mejor persona que nunca pudimos encontrar. es nuestro principe personal que nunca cambiaríamos por nada del mundo. Elena Prisco

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